Love is sacrificial service

12-17-2017Holy Catholic Marriage

Christ said He came, "To serve not be served" (Mt.20:28). The Gospel accounts are full of all the times He served each person who came to Him. Jesus Christ, who is God, walked on water, healed the sick, raised the dead and fed thousands of people. Yet, He humbly knelt before a tax collector and simple fishermen to wash dirty, smelly feet like a common slave. Jesus was always showing us through humble service how to love by serving. Self-love always stands in the way of extending our self when we feel justified due to being too tired or too busy to stop what we want to do and serve our spouse. Love is sacrificial service, not affection and fun. Doing what we want does not help our personal sanctification process as does placing the needs of our spouse before ourselves.

Share this with your spouse. Without arguing or angry words simply state, "It would be really helpful if you could do this for me when I ask." Then it is your spouse's turn, "OK, I can do that." Do not say, "I can do that only if you do this for me." Giving to get is not love but bartering. Spouses need to be able to gently ask for help and receive the help they need. Remember, Jesus is present in your marriage. He reads hearts, sees and hears everything. Are you proud of what He sees? If you have been a selfish spouse, avail yourself of the sacrament of reconciliation and ask Jesus for the graces to love your spouse more than yourself.

Cristo dijo, " no vine a ser servido, sino a servir" (Mt.20: 28). Los relatos de los Evangelios están llenos de todo el tiempo que sirvió a cada persona que vino a él. Jesucristo, quien es Dios, caminó sobre las aguas, sanó a los enfermos, resucitó a los muertos y alimentó a miles de personas. Sin embargo, humildemente se arrodilló ante un recaudador de impuestos y simples pescadores para lavar los pies sucios y malolientes como un esclavo común. Jesús siempre nos mostró a través del servicio humilde cómo amarpor sirviendo. El amor propio siempre obstaculiza nuestra autoestima cuando nos sentimos justificados por estar demasiado cansados o demasiado ocupados para detener lo que queremos hacer y servir a nuestro cónyuge. El amor es un servicio de sacrificio, no afecto y diversión. Hacer lo que queremos no ayuda a nuestro proceso de santificación personal, al igual que anteponer las necesidades de nuestro cónyuge..  

Comparte esto con tu cónyuge. Sin discutir ni palabras enojadas, simplemente diga, "Sería de gran ayuda si pudieras hacer esto por mí cuando pregunte". Entonces es el turno de su cónyuge, "Muy bien, puedo hacer eso". No diga, "Puedo hacer eso solo si haces esto por mí". Dar para obtener no es amor sino trueque. Los cónyuges deben poder solicitar ayuda y recibir la ayuda que necesitan. Recuerde, Jesús está presente en su matrimonio. Él lee corazones, ve y oye todo. ¿Está orgulloso de lo que ve? Si ha sido un esposo egoísta, aproveche el sacramento de la reconciliación y pídale a Jesús las gracias para amar a su cónyuge más que a usted mismo.

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