The Seven Deadly Sins

12-31-2017Holy Catholic Marriage

Jesus was tempted by the evil one. Demons begged Jesus to leave them alone as they knew their time of torturing and enslaving a person was finished when He saw them. Jesus gave His Church the tools to be free of demons and their enticements to sin and, instead, grow in holiness. These tools are the Seven Sacraments. The Church has identified seven deadly sins so we can be aware of their danger: pride, greed, sloth, lust, anger, gluttony and envy. These sins can destroy a person and their sacramental marriage.

However, Jesus is the Divine Physician who loves us, knows the human heart, understands our weakness and offers us divine medicine in the sacrament of reconciliation. This powerful sacrament is the medicine He entrusted to His Church to cure the disease of deadly sin, which makes us "soul sick." We must appreciate and use this great gift that cleans out the deadly wounds that separate us from God. Attend reconciliation often, not only confessing sins but also asking for the necessary grace and strength to do battle. The evil one hates reconciliation because the penitent is humbly admitting his sins, asking for forgiveness and receiving the graces that make him stronger to resist evil and temptations. Share this with your spouse. Are you dealing with deadly sin? Without blame, acknowledge the situation and make the right decision to rid yourself of the deadly sin. Support each other in your decision to make this the last year you have this painful situation in your life. Make it a weekly date to attend reconciliation together to receive the graces needed to strengthen your soul to deal with the deadly sins tearing your lives apart.

Los siete pecados capitales

Jesús fue tentado por el maligno. Los demonios le suplicaron a Jesús que los dejara en paz, ya que sabían que el tiempo de tortura y esclavitud de una persona había terminado cuando los vio. Jesús le dio a su iglesia las herramientas para liberarse de los demonios y sus seducciones para pecar y, en cambio, crecer en santidad. Estas herramientas son los siete sacramentos. La Iglesia ha identificado siete pecados capitales para que podamos ser conscientes de su peligro: orgullo, codicia, pereza, lujuria, ira, glotonería y envidia. Estos pecados pueden destruir a una persona y A su matrimonio sacramental.

Sin embargo, Jesús es el Médico Divino que nos ama, conoce el corazón humano, entiende nuestra debilidad y nos ofrece la medicina divina en el sacramento de la reconciliación. Este poderoso sacramento es la medicina que confió a su Iglesia para curar la enfermedad del pecado mortal que nos hace "enfermos del alma". Debemos apreciar y usar este gran regalo que limpia las heridas mortales que nos separan de Dios. Asiste a la reconciliación a menudo, no solo confesando los pecados, sino también pidiendo la gracia y la fuerza necesarias para pelear. El malvado odia la reconciliación porque el penitente está admitiendo humildemente sus pecados, pidiendo perdón y recibiendo las gracias que lo hacen más fuerte para resistir el mal y las tentaciones. Comparte esto con tu cónyuge. ¿Estás lidiando con el pecado mortal? Sin culpar, reconoce la situación y toma la decisión correcta para deshacerte del pecado mortal. Apóyense el uno al otro en su decisión de hacer que este sea el último año en que tenga esta dolorosa situación en su vida. Haga que sea una cita semanal para asistir a la reconciliación juntos para recibir las gracias necesarias para fortalecer su alma y lidiar con los pecados capitales que destrozan sus vidas.

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