What is your answer to God’s Will? Yes or No

10-01-2017Faith and FamilyLani Bogart

In today’s Gospel Jesus describes a man’s two sons. The first one refuses to obey his father’s command to work in the family vineyard, but later he has a change of mind and does the work. The father gives the same command to the other son, who answers politely, “Yes, sir,” but then he never actually does the work. Jesus asks, “Which of these two did his father’s will?” We all know that words alone don’t count.

Next come these shocking words. “Amen, I say to you, tax collectors and prostitutes are entering the kingdom of heaven before you.” He said this to men who prided themselves on being the spiritual leaders of God’s people! Tax collectors and prostitutes were sinners, the lowest of Jewish society. So, how would they be ahead of the religious leaders? Jesus knew that the men he spoke to talked the talk, but failed to obey from the heart. In their very public offices, they said “yes” to God, but in their actions, they said “no.” Lord Jesus, you know how often I talk a good talk, but fail to obey you from the heart. Help me change my ways.

En el Evangelio de hoy, Jesús describe a los dos hijos de un hombre. El primero se niega a obedecer el mandato de su padre de trabajar en el viñedo de la familia, pero después tiene un cambio de opinión y hace el trabajo. El padre da la misma orden al otro hijo, que responde cortésmente, "sí, señor", pero en realidad, él nunca hizo el trabajo. Jesús pregunta: "¿Cuál de estos dos hizo la voluntad de su padre?" Todos sabemos que las palabras por sí solas no cuentan.

A continuación vienen estas palabras chocantes. "Amén, les digo que los publicanos y las prostitutas entrarán en el reino de los cielos antes que ustedes." ¡Él dijo esto a los hombres que se enorgullecían de ser los líderes espirituales del pueblo de Dios! Los recaudadores de impuestos y las prostitutas eran pecadores, los más bajos de la sociedad judía. Entonces, ¿cómo estarían adelante de los líderes religiosos? Jesús sabía que los hombres con los que hablaba, charlaban de lo que hablaba, pero no obedecieron de corazón. En sus cargos públicos, dijeron "sí" a Dios, pero en sus acciones dijeron "no".

Señor Jesús, sabes con qué frecuencia hablo una buena charla, pero no te obedezco desde el corazón. Ayúdame a cambiar.

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