Considering God's Great Mercy

01-17-2016From the PastorFr. Mike Straley

Howdy,

Considering God’s great mercy, St. Hippolytus, a priest who died in the year 235, wrote:

We put our faith in words spoken by the power of God, spoken by the Word himself at God’s command. God wished to win men back from disobedience, not by using force to reduce him to slavery but by addressing to his free will a call to liberty.

The Word spoke first of all through the prophets, but because the message was couched in such obscure language that it could be only dimly apprehended, in the last days the Father sent the Word in person, commanding him to show himself openly so that the world could see him and be saved. We know that his manhood was of the same clay as our own; if this were not so, he would hardly have been a teacher who could expect to be imitated. If he were of a different substance from me, he would surely not have ordered me to do as he did, when by my very nature I am so weak. Such a demand could not be reconciled with his goodness and justice.

No. He wanted us to consider him as no different from ourselves, and so he worked, he was hungry and thirsty, he slept. Without protest he endured his passion, he submitted to death and revealed his resurrection...to keep us from losing heart when suffering come our way, and to make us look forward to receiving the same reward as he did, since we know that we possess the same humanity.

Peace, in God’s Mercy,
Fr. Mike

Teniendo en Cuenta la Gran Misericordia de Dios

Que Tal,

Teniendo en cuenta la gran misericordia de Dios, San Hipólito, un sacerdote que murió en el año 235, escribió:Ponemos nuestra fe en las palabras pronunciadas por el poder de Dios, pronunciada por la propia Palabra por orden de Dios. Dios quiso recobrar al hombre después de su desobediencia, no mediante el uso de la fuerza para reducirlo a la esclavitud, sino por medio de su libre albedrío llamándolo a la libertad.

La Palabra habló inicialmente a través de los profetas, pero como el mensaje no era claro y no era fácil de entenderlo en los últimos días El Padre mandó La Palabra en persona, ordenándole que se hiciera visiblemente presente para que el mundo lo pudiera ver y ser salvado.

Sabemos que Él era del mismo barro que el nuestro; si esto no fuera así, difícilmente hubiera sido un maestro que podía esperar ser imitado. Si fuera diferente a mí, seguramente no me habría ordenado a hacer lo mismo que el hizo, cuando por mi propia naturaleza soy tan débil. Tal exigencia no podría conciliarse con su bondad y justicia.

No. Él quería que no lo consideran como alguien diferente a nosotros mismos, así que trabajaba, tenía hambre y sed, también dormía. Sin protestar soportó su pasión, se sometió a la muerte y la revelación de su resurrección ... para que seamos fuertes cuando el sufrimiento se nos presente, y para que anticipemos recibir la misma recompensa como el lo hizo, ya que sabemos que poseemos la misma humanidad.

Paz en la Misericordia de Dios,
Padre Mike

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